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Playground: Mirar desde la infancia

PLAYGROUND:

Mirar desde la infancia.

 

 –Por Mauricio Orozco 
@eralvy




Nora, una niña de siete años, entre lagrimas se aferra a su hermano mayor Abel, quien a penas tiene un par de años más que ella. Tratando de consolarle ante su primer día de clases Abel la abraza cariñosamente y con una voz calmada le susurra que todo estará bien. Este gesto de cariño fraternal es la imagen con la que la directora belga Laura Wandel nos introduce a un universo donde la infancia se presenta a partir de un prisma que nos da los claroscuros de esos múltiples universos que se gestan entre los salones de clases y los patios de recreo, en donde además se construyen los primeros acercamientos interpersonales y emocionales que definen las bases de la sociedad actual.  

“Un Monde” – o “Playground» según su titulo en inglés – es el primer largometraje de la cineasta Laura Wandel, en donde por medio de una propuesta puntual e intima nos plantea un mundo de niños, sin simplificaciones ni reduccionismos, y que con la ayuda de su cámara se convierte en un potente transmisor de emociones que se mantienen fieles al predominio de la mirada infantil, en donde los adultos no caben o son pasajeros temporales, gracias al uso de planos cerrados en la mayoría del metraje. 

Hablar de infancias, hoy en día, es un tema complejo que con los años nos ha permitido sensibilizarnos y entender mejor la realidad de los niños, que comúnmente se encasillaba como un mundo utópico de felicidad absoluta en donde “todo estaba bien”, aun cuando sabíamos que esto no era verdad. Que el cine pueda contar historias que se plantean desde su punto de vista nos ha ayudado a introducirnos a la complejidad de ser niño o niña según van cambiando los tiempos, en donde por desgracia las infancias de hoy deben enfrentarse a los patrones que los adultos hemos gestado violentando y poniendo en riesgo su felicidad y obviando su inocencia. 

La película de Wandel es sumamente sensible con sus imágenes que se inundan de gestos en donde podemos ver cómo la niñez habita un limbo entre el mundo de los adultos y el de los niños, en donde no solamente se introducen temas como bullying, desigualdad, temor y sufrimiento, sino también mucha elocuencia sobre como se van construyendo sus propios ecosistemas que les permiten disfrutar su corta edad, abriendo parajes que podrían parecer simples en principio, pero que según avanza su narración podemos ver los debates internos a los que los personajes se enfrentan desde su corta experiencia y cómo para lidiar con ellos deberán incluso ir contra sí mismos. 

Lo que más se agradece de esta película es que no trata de aleccionarnos ni de solucionar conflictos monumentales, sino que trata de introducirnos en una reflexión que privilegia la mirada infantil en donde esos problemas, por más complejos que sean, se pueden solucionar a partir del cariño y el apoyo mutuo, dejándonos al final con una bocanada de esperanza y recordándonos que una historia tan cotidiana nos permite empatizar con el otro, sin importar las condiciones contextuales en las que se encuentra, ya que todos hemos sido niños y entendemos que los conflictos pueden cambiar de forma pero siempre estarán dictados desde la visión adulta. 

Este largometraje tuvo su premier mundial en la más reciente edición del Festival de Cannes, en la sección Un Certain Regard en donde se mereció la nominación a la Camera D’or y el premio FIPRESCI y más recientemente se condecoró como el Mejor Largometraje de Ficción Internacional en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato, gracias a su propuesta poderosa que sin artificios elaborados genera una narrativa necesaria para dar voz a la niñez. 

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Los Días Francos: Más ayuda el que no estorba.

LOS DíAS FRANCOS:

Más ayuda el que no estorba

 

 – Por Eduardo «Güero» Jiménez

Dicen que más ayuda el que no estorba. Amanda (Stephanie Salas) y su hijo Nico (Arturo de la Rosa) se estorban. La responsabilidad de cuidar a Nico no le deja a Amanda perseguir de lleno su carrera trunca de actuación. La ambición individual de Amanda no deja que Nico tenga el desarrollo y crecimiento que necesita. ¿Qué se hace en esta situación? 

Esa es la pregunta que explora “Los Días Francos”, la ópera prima del director Ulises Pérez Mancilla. En sus palabras, “es una película que reivindica el fracaso”. En efecto lo hace, tanto dentro como fuera de la ficción. 

La película tropieza en momentos y se nota incómoda consigo misma en un principio, pero a lo largo del metraje encuentra confianza para terminar de manera sólida; y en retrospectiva, reivindica esos tropiezos en la primera parte de la película al dar una exploración interesante de un tema complicado de forma diferente. 

Diferente a raíz de la naturaleza de la historia. Se podría prestar fácilmente a los extremos de los melodramas que inspiran y a los que se hace referencia en la película. Pero no. La ficción se presenta de una forma más sutil y con un tono relativamente cálido y ligero. Aludiendo de alguna forma a que tal vez, la historia no aborda un fracaso, sino un éxito. 

Stephanie Salas como la titular Amanda hace un esfuerzo protagónico que en momentos rinde frutos interesantes y en otros se percibe un poco fuera de lugar. Algo que seguramente durante el proceso se fue afinando. Así mismo el trabajo de Arturo de la Rosa como Nico sorprende en momentos duros pero con mucha verosimilitud. 

Algo que no he mencionado es el trabajo del actor Alberto Santiago interpretando a Bull, una inversión de los personajes femeninos incondicionales de antaño. Aparte de ser un personaje bien ejecutado y en momentos el ladrón de las escenas, también funge como el punto de entrada para el público general hacia el entendimiento del absurdo mundo de la actuación. Particularmente la escena en la que hablan sobre la experiencia de Amanda en un corto estudiantil. 

Si algo logra esta película es dar un retrato de lo tonto y bizarro que es el mundo del cine, la televisión, publicidad, etc. Y explorar de manera interesante, competente y aunque en momentos accidentada, un tema complicado desde una voz autoral. Al final termina siendo un proyecto coherente que deja mucho de qué hablar y reflexionar. Abierto a la interpretación, no juzga a sus personajes y aunque falla en momentos, tiene mucho corazón.

Esta cinta tuvo su estreno mundial y fue la encargada de inaugurar el GIFF para su edición 24, en su sede de Irapuato.




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Fucking with Nobody: Una mirada personal a la fantasía social

Fucking with Nobody:

Una mirada personal a la fantasía social

 

 – Por Árbol Rojo

Hablar de la publicitación de lo íntimo y de lo diario conlleva un estudio de las fantasías, los deseos y los vacíos que todos compartimos. Proyectos de este tipo pueden caer en lo vano y superficial —ofreciendo meramente una pincelada de las complejidades humanas—. Fucking with Nobody (2020), sin embargo, encuentra su fuerza más allá de los cómos y por qués secos, muy a pesar de sus propios fallos.

Esta es la historia de Hanna, una directora de cine que, tras perder un proyecto en las manos de su némesis, se embarca junto con sus amigos de contracultura en un experimento social. Hanna finge tener una relación amorosa en sus redes sociales con el fin de parodiar las estructuras tradicionales de una relación, pero esta experiencia acaba exponiendo las verdades más personales de todos los involucrados.

La directora, escritora y actriz finlandesa Hannaleena Hauru tiene un estilo muy particular. Su segundo largometraje —presentado en 2020 en el Festival Internacional de Cine de Venecia— vibra con la autenticidad de un documental, y es que la dirección de Hauru es reminiscente del género. Ella sabe cómo situar al espectador entre las charlas amenas e irreverentes de los amigos, lo que beneficia la narrativa meta de la historia— se trata de una película dentro de una película dentro de una película… muy al estilo Inception (2010), pero con una tesis social. Todo esto es con el fin de imitar la confusión que experimentamos al escrudiñar las constantes narrativas posiblemente-reales-o-no en redes.

La primera hora del filme es, en mi opinión, fantástica. Con el peligro de ser simplemente algo muy personal, los personajes de Hauru y su co-escritor Lasse Poser se sienten sumamente reales y genuinos. Las emociones y los deseos de Hanna y su grupo de amigos son como los de cualquiera de contracultura —la oposición a la ideología establecida por la sociedad—. Y ni siquiera hay que ir tan lejos: el rechazo de las fantasías cómicas que las redes nos venden no es exclusivo de un pensamiento radical. Como el filme señala, no es una actitud de resentir la tecnología y su comercio de añoranzas, simplemente es un estado de reflexión en el que nace la pregunta: ¿qué refleja de mí las fantasías mediáticas?

Fucking with Nobody entiende que referirse al fenómeno de las redes sociales solamente como un intento de fama y vanidad es una mirada simplista del deseo humano. En un mundo que parece estar definido estrictamente por consumidores y creadores, los primeros ven a los segundos como una meta. El solitario idealista ve en redes la imagen de una pareja y los ama porque representan su fantasía, pero él se olvida que del otro lado de la pantalla existe de igual forma un ser humano incompleto.

Hannaleena Hauru no hace ningún juicio moral sobre el tema, simplemente se encarga de señalar aquellas zonas íntimas y olvidadas que nutren de complejidad a la modernidad globalizada. Si bien hay conflicto, el filme no encuadra a nadie como un villano o héroe, solamente los expone como personas que están buscando aquello que les hace falta y ni siquiera entienden del todo.

La concepción de esta idea me parece fantástica, y la manera en la que Hauru la pinta con aspereza y realismo al comienzo del filme es brillante. Sin embargo, creo que la ambición de la directora le hizo una mala jugada. Ella es creativa, sí, y sabía a dónde quería llegar, pero durante el último segmento del camino lo cargó de tantas ideas que todas terminaron viniéndose al suelo. La ejecución dinámica del tema se volvió tan pesada con premisas que no llevan a nada y sólo convirtieron el filme en una experiencia abrumadora.

La cineasta finlandesa es una fuerza increíble, tiene ideas y potenciales a desarrollar que no deben ser ignorados. Inclusive su filme se niega a encasillarse en el género tradicional de la comedia y se adentra en estructuras y recursos no comunes del género. Así Hannaleena Hauru quiere sobre todo deconstruir— quiere que dudemos lo que conocemos como una relación, sexo, amor, feminismo y la realidad misma. Fucking with Nobody es en papel un vistazo crudo e ingenioso a las ponderaciones de cualquier consumidor de redes y, aunque en ejecución la película puede hundirse por la excesiva carga de su mensaje, la cinta es definitivamente una tesis relevante sobre la sociedad actual que vale la pena atender.

Fucking with Nobody forma parte de la Selección Internacional del Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF).

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ÁRBOL ROJO FUE GALARDONADO CON EL PREMIO ESTATAL DE LA JUVENTUD 2021

ÁRBOL ROJO FUE GALARDONADO CON EL PREMIO ESTATAL DE LA JUVENTUD

 – Por Árbol Rojo

Árbol Rojo fue galardonado con el Premio Estatal de la Juventud 2021, reconocimiento que otorga el Gobierno de Quintana Roo mediante el Instituto Quintanarroense de la Juventud de manera anual a jóvenes y organizaciones en diversas categorías que aportan a la cultura local y estatal.

Este premio busca reconocer e incentivar a los jóvenes cuya conducta y dedicación al trabajo, al estudio y a la labor en favor de su comunidad haya sido destacable y puedan considerarse como ejemplo para estimular, crear y desarrollar actitudes similares, de superación personal y de progreso entre las siguientes generaciones de jóvenes.

Son ocho las categorías que se premian: académico, científico, cultural, ambiental, emprendedor, inclusivo, ciudadano y humanitario. Árbol Rojo recibirá el galardón en la distinción cultural de la categoría b (18 a 29 años), siendo representado por las siguientes personas integrantes:

  • Alejandro Conde
  • Karen Ruvalcaba
  • Danaé Olivares
  • Eyder Toloza
  • Rodrigo Sayavedra
  • Paulina Ríos
  • María Fernanda Barriga

Parte fundamental del trabajo que hacemos en Árbol Rojo es buscar que se refuercen las opciones existentes y que se abran las puertas a nuevas formas de proveer a nuestros espacios opciones artísticas que ensanchen la apuesta cultural, por lo que esta distinción honra a todo nuestro equipo ya que reconoce nuestra labor y nos impulsa a seguir trabajando en pro de la cultura cinematográfica en el sureste mexicano.

 

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Swan Song: Redescubriendo el placer de vivir

SWAN SONG: REDESCUBRIENDO EL PLACER DE VIVIR

 –Por Mauricio Orozco
@eralvy

Cuando nos acercamos al cine queer que tienen como figura principal a un personaje de la tercera edad, es habitual que nos concentraremos en una revisión melancólica y quizás hasta dolorosa, porque de antemano sabemos que esas historias tenían ese dolor intrínseco debido a que las cosas en el pasado no han sido nada fáciles para la comunidad LGBTTTQIA+; sin embargo se agradece cuando en lugar de un punto de vista que privilegia al dolor, se nos ofrezca una mirada que se alimente de él para celebrar la vida. 

“Swan Song” es el cuarto largometraje del director Todd Stephens, quien a lo largo de su obra se ha centrado en mirar la diversidad sexual como un elemento positivo y necesario que no encuentra esas revisiones tan crudas del dolor y del sufrimiento, sino que les amalgama en sus relatos de tal forma que los voltea volviéndoles los pretextos para celebrar el orgullo. 

 

En esta cinta, a diferencia de sus obras previas, el director se desprende de los personajes juveniles y decide revisar el concepto de la homosexualidad concentrándose en un peluquero retirado, quien gracias a su extravagancia, se vuelve un pionero de la diversidad en una pequeña comunidad de los Estados Unidos, y quien deberá salir de su retiro para peinar el cadáver de su mejor clienta y amiga. En este viaje de re-descubrimiento, vamos conociendo paulatinamente a Pat Pitsenberger, un personaje que toma su retiro como el escape de un mundo doloroso del que no se siente parte, quedándose congelado en el pasado, y que al momento de experimentarlo en el presente se da cuenta de lo mucho que ha cambiado.  

A simple vista es una cinta que fácilmente podría caer en espacios comunes, y que de hecho hace uso de varios elementos clásicos, sin embargo hay dos elementos que permiten que esta película destaque. Por un lado tenemos una comedia muy precisa que no es burlona sino que trata de cuestionar y promover la reflexión por medio de enfrentar el pasado con la actualidad, y por otro lado tenemos la actuación del legendario actor alemán Udo Kier, quien da una clase maestra de actuación en uno de los mejores roles de su carrera dándole vida a «Mr. Pat”, como le gusta que le llamen.

El largometraje se aprovecha de lo mínimo para formular una historia simple pero con un trasfondo profundo en donde se van entrelazando grandes signos que nos ayudan a cambiar o mejorar el sentido de los significantes que se han vuelto estandartes para celebrar la diversidad, pero también es una historia que propiamente celebra a la diversidad mostrando las diferentes instituciones que hemos cimentado con los años, tales como la familia elegida, nuestros espacios seguros, el apoyo entre nosotrxs y los gustos fuera de lo común. Sin embargo la cinta no cae a extremos que encasillan, sino que por medio de una bella comparativa entre el pasado y el presente podemos hablar de un avance en donde la identidad, la sexualidad o la preferencia se van naturalizando y aplaudiendo.

La actuación de Udo Kier es vital para el desarrollo de la cinta que aunque tiene personajes secundarios que nos van ayudando a engrosar el sentido de la misma, básicamente la narrativa se ciñe en los hombros del actor, quien sin soltar esa nostalgia y llamativa presencia que tiene ante la cámara, se permite una actuación amanerada que se intensifica según avanza la historia, en donde se tocan temas dolorosos que abren intersecciones para hablar de la amistad, la resiliencia, el amor, los tabúes y desde luego los temores con los que se vivía entonces, usándoles como motivo para crecer y liberarse poco a poco de ese dolor añejado con el tiempo, llegando a un punto cúspide en donde sentimos la libertad interna que siente Pat, descrita desde su libertad externa que le va rejuveneciendo poro a poco, y “re-aprendiendo” a ser homosexual en la actualidad. Y a esto se le suma la selección musical que ayuda a que la narrativa fluya con dinamismo y festividad promoviendo esa liberación con canciones de figuras importantes para la comunidad como: Ru Paul, Judy Garland, Shirley Bassey y Robyn.  

“Swan Song” es una película que fácilmente podría compararse con otras cintas que revisan los avances que ha habido a lo largo de los años para la comunidad LGBTTTIQA+, sin embargo la comparativa es innecesaria ya que desarrolla su propia personalidad por medio de los detalles en los que presta su atención principal, y con los cuales genera un ambiente de festividad que deja una sensación positiva en donde sabes de antemano que termina siendo una romantización del discurso, pero que se agradece porque esa también es la magia del cine, en donde en veces solamente quieres ver que al oprimido le vaya bien. 

Esta cinta tuvo su premier internacional en el Festival South by Southwest en marzo de este año y fue la encargada de inaugurar el Festival Internacional de Cine de Guanajuato en su edición número 24, en la ciudad de León este 18 de septiembre.

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EL GIFF ANUNCIA SU PROGRAMACIÓN PARA 2021

EL GIFF ANUNCIA SU PROGRAMACIÓN PARA 2021

 – Por Árbol Rojo

La espera ha acabado. Este lunes 6 de septiembre el Festival Internacional de Cine Guanajuato anunció la programación oficial de su edición número 24. Combinando la modalidad presencial y digital, el festival exhibirá 188 películas del 17 al 26 de septiembre.

Se podrá asistir virtualmente en dichas fechas a través de su página —giff.mx—, y de manera presencial se podrá acudir en teatros y salas de cine en la ciudad de León del 18 al 20 de septiembre, en San Miguel de Allende del 21 al 23, y en Irapuato del 24 al 26.

Debemos destacar la Selección Oficial de Largometraje México, que está compuesta por:

  • Noche de fuego, de Tatiana Huezo.
  • Los días francos, de Ulises Pérez Mancilla.
  • Distrito Olvido, de Thom Díaz.
  • Mírame, de Pavel Cantú.
  • Guiexhuba, de Sabrina Muhate.
  • Los hermosos vencidos, de Guillermo Magariños.
  • Malibú, de Víctor Velázquez.
  • Lo que queda en el camino, de Danilo do Carmo y Jakob Krese.
  • Mapa de sueños latinoamericanos, de Martín Weber.
  • Fiesta Nacional, de Augusto De Alba.

De igual manera, la sección de Largometraje Internacional, en su mayoría premieres latinoamericanas, contará con títulos relevantes como:

  • Hive (Kosovo) de Blerta Basholli: ganadora de tres premios en la pasada edición del Festival de Cine de Sundance.
  • Fucking with Nobody (Finlandia) de Hannaleena Hauru: presentada anteriormente en el Festival de Cine de Rotterdam.
  • Careless Crime (Irán) de Shahram Mokri.
  • The Face of Anonymous (Canadá) de Gary Lang.
  • Madalena (Brasil) de Madiano Marcheti.

El filme inaugural en León será Swan Song, una comedia LGBTTTIQ+ de Todd Stephens. El experimentado actor Udo Kier toma el papel de un excéntrico estilista retirado que decide retomar su trabajo para cumplir el último deseo de una antigua clienta.

En San Miguel de Allende la inauguración correrá a cargo de la película mexicana Noche de fuego, primer trabajo de ficción de la directora Tatiana Huezo, que en la pasada edición del Festival de Cine de Cannes se llevó una Mención Honorífica en la sección Un Certain Regard por su retrato realista de la violencia en México.

Y finalmente, en Irapuato y como Premier Mundial, la película inaugural será la mexicana Los días francos, ópera prima de Ulises Pérez Mancilla. Stephanie Salas actúa en papel principal como una mujer que debe decidir entre su carrera y ser madre.

Como parte del festival también se llevarán a cabo múltiples conferencias que incluyen la participación del actor Udo Kier y los cineastas Fernando Rovzar y Norberto Barba. 

La Asociación de Mujeres en el Cine y la Televisión extenderá homenajes a dos grandes mujeres de la industria: la actriz de cine, teatro y televisión María Rojo y la escritora, guionista, dramaturga y poeta Beatriz Novaro. Ambas compartirán sus experiencias en conferencias; María Rojo de manera presencial en San Miguel de Allende y Beatriz Novaro de manera digital.

Junto a la Secretaría de Salud del Estado de Guanajuato, el GIFF promoverá la campaña “Cero Violencia Contra las Mujeres”, que tendrá como vocera a la actriz Bárbara Mori, y quien le dará inicio el lunes 20 en León. Igualmente, se presentará la iniciativa #YoMeComprometo por la prevención del suicidio en jóvenes teniendo como vocero al actor Luis Roberto Guzmán.

Este año se rendirá tributo a Ernesto Herrera, cofundador del festival y figura relevante del quehacer cultural y las industrias creativas del país. El homenaje constará de una gala en la noche inaugural, una exposición fotográfica sobre su trayectoria artística, la instalación lumínica El Bosque de Víctor Zapatero, una experiencia inmersiva en realidad virtual, un espectáculo de videomapping, una muestra especial de sus cortometrajes favoritos y la puesta en escena de Mensajes, de Francine Alepin.

La doceava edición del Rally Universitario, donde 60 participantes de 6 universidades del país cumplirán el desafío de filmar un cortometraje en 48 horas, tomará lugar en San Miguel de Allende. Por su lado, la onceava edición del Concurso de Documental Universitario Identidad y Pertenencia presentará 4 cortometrajes documentales en la ciudad de León el día 18 de septiembre a las 11:00AM en el Teatro del Bicentenario del Forum Cultural Guanajuato.

Fomentado la creación de críticos cinematográficos, el GIFF presentará El Salón de la Crítica con un taller en línea impartido por críticos y periodistas. Además, se podrán observar 27 Q&A’s en los que se revisarán los filmes de la programación.

El Campus Virtual formará parte del festival por segunda vez. Del 24 al 26 de septiembre se abrirá para participar en conferencias especializadas, encuentros con profesionales, fiestas, conciertos, películas en Selección Oficial, un taller en Narrativas Inmersivas con Marta Ordeig, la presentación de la convocatoria del Catálogo Inmersivo Iberoamericano 2022, una Master Class con el creador de tecnologías inmersivas Hugh Hou y más.

Otro evento a realizarse, en este caso relacionado al desarrollo profesional y artístico de diseñadores de moda mexicanos, será el Project Glamour. Con la ayuda de BJXMODA, se convocó a más de 25 diseñadores independientes en el área de diseño e imagen, impulsando así la moda y el estilo de vida a través del cine.

Árbol Rojo, a través de nuestro medio de comunicación Spotlight, nos sumamos como alianza para informar a través de entrevistas, plataformas y redes sociales todos los detalles de la edición 24 del GIFF.

MÁS CINE POR FAVOR.

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Feast: De la verdad a lo real

FEAST: De la verdad a lo real

 – Por Mauricio Orozco

 “Yo miento, y cuando digo que miento, digo la verdad”
– Jacques Lacan

Cuando nos acercamos a una obra que nos ofrece la leyenda “basada en hechos” o “basado en una historia real” inevitablemente nuestro cerebro lo liga con algo que debió haber pasado en la realidad, sin embargo son pocas las ocasiones que nos detenemos a indagar sobre la construcción de esa realidad que alude a una verdad ficcionalizada desde quien cuenta la historia. Es así cómo se desarrolla el género del “true crime» que viene como herencia desde la literatura al cine (de ficción y documental), permitiéndonos explorar, cuestionar y tratar de entender la realidad que se nos plantea sobre un hecho “histórico” a partir de técnicas construidas para la configuración de los modos de construcción de una verdad tangible. 

En el caso de “Feast” (2021) del director holandés Tim Leyendekker nos plantea una reconstrucción imaginaria y ficticia de los hechos que circundan uno de los casos más sonados en 2007, cuando en Groninga (Holanda) un grupo de hombres diagnosticados con VIH convocan a una orgía en donde, sin su consentimiento, drogan y contagian con su sangre infectada a los invitados. 

Aunque el caso puede decantar en un juicio inmediato que presenta a estos delincuentes como monstruos frente a una sociedad que parte desde su moralidad y su construcción de la ética, es ahí donde el director pone en claro que no pretende centrarse en la culpabilidad o veracidad de los victimarios o las víctimas, incluso no cuestiona las acciones de la autoridad, sino que se niega a dar un mensaje claro frente a un tema que inevitablemente nos dispone con una postura, pero que a partir de un mosaico fragmentado de reconstrucción de hechos se va cuestionando el concepto mismo de la verdad, la culpa, la sexualidad, las enfermedades e incluso la muerte.   

Cuando hablamos de “verdad” me viene a la mente Lacan y sus postulados desde el psicoanálisis en donde se asevera que “la verdad” no puede ser tomada como algo total o absoluto, sino como un ente místico que se construye desde una subjetividad incalculable y su interacción con lo metafísico. Y es que en la historia no se cuestiona la culpabilidad de los causantes, ni se propone una postura ética, sino que se explora el uso de herramientas que van construyendo la verdad para que el espectador sea quien al final pueda dar un juicio de valor desde la evidencia que decide tomar en consideración, que en muchos casos, es la aceptación (sin cuestionamiento) de una verdad que desestima los motivos de los criminales o simplemente los obvia.  

A partir de 7 viñetas trabajadas individualmente, se va construyendo una narrativa que en ocasiones se siente unida y en ocasiones no hay un vínculo concreto; generando así un abanico que permite la interacción con el tema desde la vista de la policía, de las víctimas, de los delincuentes e incluso de la sociedad. Sin embargo el largometraje tiene un desarrollo que difícilmente puede ser situado como documental o como ficción, ya que toma elementos de ambos planos para reflexionar sobre el manejo de los mensajes y su estipulación frente a un despliegue de técnicas en este tipo de fundamentaciones de la realidad y reconstrucción de los hechos. 

Y aunque pudiera parecer una cinta sencilla, realmente su fuerza se centra en mostrar y presentar una especulación sobre la maldad y la bondad como polos opuestos, sin llegar a sobre explicarlos o a postularlos uno sobre otro, abriendo un cuestionamiento sobre los límites de la culpabilidad ante un caso que se sumerge entre tabúes, y de igual forma dota de responsabilidad a todos los partícipes en el acto. 

Cada uno de los fragmentos que hacen el mosaico de visiones está fotografiado por un director de fotografía diferente, haciendo evidente y pretendiendo enfatizar la fractura de la narración y el desmontaje de la linealidad entre su todo; aprovechándose así para dar voz a cada una de las partes involucradas en el caso. 

Este largometraje plantea que el espectador se acerque a una narrativa novedosa en donde el punto de vista es de vital importancia ya que desde ahí el espectador podrá acercarse a una premisa que le llevará a una reflexión sobre el bien y el mal, no ha modo de enseñanza moral sino para volver a establecer nuestros propios parámetros de las acciones y sus consecuencias. 

El director abre espacio a interrogatorios con las aparentes víctimas, la presentación de las pruebas encontradas en la escena del crimen, la explicación de una científica que habla de la poesía de la infectabilidad de un virus, y un debate sobre el amor en donde los perpetradores citan a Platón, dando a entender un aparente móvil hacía los actos realizados. Promoviendo así un cuestionamiento incisivo ante el uso de técnicas que relacionamos con la construcción de esa verdad que nos pretender hacer creer lo que se nos dice que debemos creer. Contrapuesto frente al abandono de toda lógica racional y cuestionando esos mecanismos que sustentan incluso a las instituciones a las que inevitablemente consideramos como validas. 

“Feast” se presentó en la Competencia Oficial del Festival de Rotterdam de este año y se coronó como la película ganadora de la Competencia Internacional Oficial del FICMonterrey en su edición número 17 gracias a la intensidad para llevar al limite a su espectador por medio de un rompimiento de las fronteras éticas y morales, tratando de otorgarle más perspectivas a una historia que desde su genialidad se obsesiona con la construcción de una verdad más completa que deambula sobre el imaginario sin partir de los juicios de valor de la sociedad actual. 

 

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40 apuestas por otros cines

40 apuestas por otros cines

 – Por Mauricio Orozco 

Desde 1980 la Cineteca Nacional hace una apuesta necesaria en la que por medio de una curaduría fresca y novedosa nos acerca a una selección de películas que brillan por sus apuestas narrativas, formales, y estéticas que salen de los cánones clásicos y se embarcan en una búsqueda atrevida que nos ayuda a comprender otras maneras en que el cine formula representaciones de las realidades mundiales arriesgadas y poco convencionales. 

Esta apuesta itinerante, que comienza en la Ciudad de México, recorre el país buscando fomentar una reconvención con la que los espectadores podemos insertarnos en visiones contemporáneas que nos muestran un abanico de opciones en donde se explora el cine con libertad e innovación. 

Después de que el año pasado se detuvieran actividades, por motivo de la contingencia, este año vuelve este nutrido programa que en su edición 40 reúne 15 películas de diversas geografías que permiten interactuar con una diversidad en producciones que han generado un posicionamiento prestigioso a lo largo de los mejores festivales de cine a nivel mundial.  

En esta ocasión la apuesta de la Cineteca Nacional reúne cintas de Brasil, Alemania, Argentina, Uruguay,  Portugal, Chile, Francia, Grecia, España, Dinamarca, México e incluso de la extinta Checoslovaquia, por medio de un festín que tiene propuestas que se ciernen a los diferentes gustos del público de nuestro país en busca de un abanico amplio de opciones poderosas.

Las cintas que se incluyen en esta edición son las siguientes:

Fauna
Dir. Nicolás Pereda 
(2020, México-Canadá)

El más reciente largometraje de Nicolás Pereda es un ejercicio de metaficción que lanza una mirada astuta y cómica sobre el imaginario que rodea a la cultura mexicana por medio de una narrativa arriesgada que retoma lo cotidiano entrelazado con la ficción.

Los amores de una rubia 
Dir. Miloš Forman 
(1965, Checoslovaquia)

La restauración en 4K de una de las cintas más emblemáticas de la llamada “Nueva Ola Checa” en donde el cineasta Miloš Forman explora el desenvolvimiento de la juventud desde la sexualidad y el amor circundado de los regímenes autoritarios que permeaban en la sociedad del momento.

Adios a la memoria 
Dir. Nicolás Prividera 
(2020, Argentina)

Nicolás Prividera crea un filme donde su historia personal se cruza con la realidad de su país por medio de un ensayo sobre el pasado, el presente, la ausencia y la memoria a partir de distintos objetos y filmaciones caseras que nos ayudan a comprender la relación de su padre con su enfermedad irreversible.




Tío 
Dir. Frelle Petersen
(2019, Dinamarca)

Apoyado por los majestuosos paisajes nórdicos, el danés Frelle Petersen configura un relato que, se desenvuelve con soltura en búsqueda de plantear una revisión de los vínculos familiares y las vueltas que da la vida, con un matiz intimista y solemne que más allá de ofrecer respuestas, crea más incógnitas.

Luna, 66 preguntas 
Dir. Jacqueline Lentzou 
(2021, Grecia-Francia) 

Esta cinta es el debut cinematográfico de la directora Jacqueline Lentzou. Que con una pericia cuidadosa, gran sensibilidad y experimentación, la película acompaña el fluir emocional de la familia y vivifica las áreas grises entre padre e hija, interpretados destacadamente por Sofia Kokkali y Lazaros Georgakopoulos.

La cordillera de los sueños 
Dir. Patricio Guzmán 
(2019, Chile-Francia) 

Esta película es la última parte de la trilogía documental integrada por Nostalgia de la luz (2010) y El botón de nácar (2015), el documentalista veterano Patricio Guzmán centra su punto de vista en la monumental cordillera de los Andes, a partir de la cual orquesta una poética reflexión sobre la historia reciente de Chile y su poderosa visión después de la dictadura de Pinochet, la cual causó su auto exilio.

Chico ventana también quisiera tener un submarino
Dir. Alex Piperino 
(2020, Uruguay-Argentina-Brasil-Países Bajos-Filipinas)

Con un tono contemplativo y una narrativa próxima al realismo mágico, la enigmática ópera prima de Alex Piperno enlaza una serie de universos aparentemente inconexos en los que se refleja el mundo actual con sus relaciones de clases y sus vínculos con lo sagrado.

Libertad 
Dir. Albert Serra 
(2019, Francia-Portugal-España-Alemania) 

Albert Serra dirige un filme donde el público se convierte en un espectador contemplativo de varias postales sexuales nocturnas en un bosque, las cuales deconstruyen el concepto de lo prohibido a partir del erotismo, los sentidos y la moral.

Estaba en casa, pero…
Dir. Angela Schanelec 
(2019, Alemania-Serbia)

Con una cámara que permanece distante, la cineasta Angela Schanelec crea un filme introspectivo y silencioso cuyo eje es el proceso emocional de una familia frente a la pérdida, la soledad, la incomunicación y la maternidad como elemento insondable.

Ana, sin título 
Dir. Lucía Murat 
(2019, Brasil-Cuba-Argentina-México-Chile)


Inspirada en la obra teatral Hay más futuro que pasado, la película sigue a Stela, una joven actriz brasileña que decide hacer un trabajo sobre las cartas intercambiadas entre diversas artistas plásticas latinoamericanas de las décadas de 1970 y 1980. Esto la lleva a viajar a Cuba, Argentina, México y Chile, donde busca testimonios sobre sus obras, y también de la realidad que vivieron en un tiempo marcado por dictaduras.

Las cruces 
Dir. Teresa Arredondo y Carlos Vásquez 
(2019, Chile) 

Adentrándose en declaraciones judiciales de perpetradores y testigos, así como de una inmersiva exploración de la región de la masacre, el documental Las cruces lleva a cabo un ejercicio en el que distintos formatos componen un lienzo sobre el dolor, la impunidad y la memoria.

Vitalina Varela 
Dir. Pedro Costa 
(2020, Portugal)


Retomando un personaje de su anterior filme, Caballo dinero (2014), Pedro Costa asoma su mirada entre los resquicios de la inmigración caboverdiana en Portugal, actualizando el tenebrismo barroco de su propuesta estética con salvajes contraluces que reconstruyen entre las sombras la vida de ese desconocido por el que la protagonista deja lo poco que tenía para encontrarse con la nada.

MS Slavic 7: Cartas de un amor oculto 
Dir. Sofía Bohdanowicz y Deragh Campbell
(2019, Canadá) 

Bajo un singular dispositivo de ficción, Sofia Bohdanowicz (en codirección con Deragh Campbell) usa las cartas reales que intercambiaron su bisabuela, la poeta Zofia Bohdanowiczowa, y el escritor Józef Wittlin, para crear un relato sobre la complejidad de lo lingüístico y la historia personal.

Luna roja 
Dir. Lois Patiño
(2020, España) 

Lois Patiño se adentra en las tradiciones y mitología de los pueblos costeros de Galicia para comprender su dimensión física e imaginaria. Con imágenes de una potencia visual conmovedora, Luna Roja es una ensoñación hipnótica donde el mar y la muerte se entrecruzan con toda su carga mítica y evocadora.

Estos 15 largometrajes son también una invitación para volver a las salas de cine y retomar las actividades presenciales, bajo todas las medidas de seguridad con estricto apego a las normativas de salud, indicadas por las autoridades pertinentes. 

Consulta toda la programación del 40 Foro Internacional en www.cinetecanacional.net y espéralas en tu ciudad próximamente.

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TE LLEVO CONMIGO

TE LLEVO CONMIGO

 – Por Fabiola Santiago
@fabsantiagocine

 

 

“¿Crees en el destino?” 

A veces sucede. Que un primer acercamiento al conocer a alguien dé lugar a horas de palabras y gestos, hasta que el cielo se pinta de lila cerca del amanecer. Sucede entonces la confianza inmediata, la comodidad de quienes, parece, ya se esperaban. Le sucede a Iván (Armando Espitia) y a Gerardo (Christian Vázquez): una vez que se conocen, el destino parece sellado. 

La trama de Te llevo conmigo (Heidi Ewing, 2020) podría explicarse simplemente así, si no abordara la complejidad de lo que llamamos destino cuando solo miramos la superficie. Pero la historia de Luis y Gerardo es una historia real que abarca muchas otras dimensiones. Con una narrativa fragmentada entre la juventud de la pareja en 1994 y la época actual -e incluso asomos a la niñez de ambos- la directora Heidi Ewing intenta plasmar un panorama mucho más extenso de lo que sucede en torno a la pareja. 

Una vez fuera del bar gay clandestino en el que se conocen, la magia del primer contacto se ve nublada por la realidad: Iván ha pasado su vida ocultando su orientación sexual, tiene un hijo pequeño y desea destacar en la cocina. La llegada de Gerardo lo reanima, pero también lo inquieta y finalmente lo lleva a buscar una vida en la que puedan amarse y crecer, del otro lado de la frontera. 

“Siempre he pensado que cada persona tiene algo que lo espera. Como si la vida guardara una sorpresa para cada uno de nosotros. Tú eres la mía. Nada más que llegaste un poquito temprano. “

 A Iván no solo lo espera Gerardo. Lo espera también su amiga Sandra (Michelle Rodríguez). Y en Estados Unidos lo espera una carrera exitosa en la cocina. Y, años después, lo espera su hijo de regreso en México. 

La directora Heidi Ewing encontró en dos de sus amigos la historia para su primera película de ficción. Le precede una carrera sólida como documentalista, palpable en distintos aspectos de la cinta: desde el hecho de que se trata de una historia real, hasta la decisión de que sean Iván García y Gerardo Zavaleta quienes se interpreten a sí mismos en sus versiones mayores. 

Entre algunas secuencias de melodrama excesivo al tratar de contagiar la emotividad de sus vidas, la confección de la película se siente por momentos accidentada, como si algunas piezas no embonaran por completo con otras. A falta de un parecido físico más evidente entre actores y no actores, la aceptación de que se trata de una misma historia puede tardar un poco en llegar. Esta disonancia, sin embargo, además de recordarnos la mezcla de ficción y realidad en la cinta, puede ser el vehículo de otro recordatorio: que esta es la realidad de ellos dos en específico, sí, pero también la de muchos otros rostros que ven divididos sus afectos y esfuerzos entre México y Estados Unidos.

La decisión de dirección de hacerlo así revela también una búsqueda por empatar los distintos caminos de Ewing, un intento por dar con un lenguaje propio y, más importante, denota un respeto al trabajo de los actores protagonistas y un cuidado hacia las personas que le confiaron su historia. 

“Hay días que la sensación no se me quita. La llevo conmigo a donde vaya. A veces se me confunden los sueños con las memorias. Porque una parte de mí sigue allá.”

Ese acercamiento meticuloso de Ewing va más allá de Luis y de Gerardo, y se extiende hacia el factor cultural de la cinta. La cineasta consigue plasmar una mirada desde los ojos de sus protagonistas, más que desde la suya. Es así que la cinta no se percibe exotizante o ajena respecto a México, sino que refleja la nostalgia por los rincones, por el mercado, por el comedor familiar, o por los juegos que disfrutaban de pequeños. A esto contribuye la cámara de Juan Pablo Ramírez (Huachicolero, Chicuarotes), que además de pintar los cielos idílicos del enamoramiento, encapsula la melancolía de quienes se sienten atrapados entre dos mundos. 

Más allá de aciertos o tropiezos, Te llevo conmigo conecta desde un lugar de cariño y cuidado, mismos que impregnan toda la cinta. Sin embargo, la contraparte de esto es la tristeza que permea y que desde la intolerancia a orientaciones sexuales y nacionalidades puede opacar toda posibilidad de florecer. Así como el documental y la ficción se encuentran en esta obra, Heidi Ewing también consigue evocar dos emociones opuestas, pero decisivas en la historia de Iván y Gerardo. 

“Ya no sé si el destino existe. Lo que sí sé es que la vida a todos nos da una sorpresa. Tú eres mi sorpresa y yo la tuya. Y aquí estamos.” 

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Hijo de Monarcas

HIJO DE MONARCAS: DISECCIONAR LA MEMORIA

 – Por Mariana Ceja
@an_autumn_bird



Cuando las Monarcas llegan al Lago Superior no lo atraviesan directamente. (…)

Dicen que en medio del lago existió una montaña, una de las más altas del continente Norteamericano. La montaña ya no está ahí pero las mariposas la siguen recordando.

Hay algo sobre hablar de memoria e identidad que fascina. Los fantasmas de nuestra historia pasada nos dicen cosas que sólo empezamos a comprender si nos atrevemos a diseccionarla. Pero hay que saber retirar las capas con cuidado. 
Llegar al origen toma su tiempo.

Como si se tratara de un estudio anatómico, en el filme Hijo de Monarcas (Alexis Gambis, 2020) vamos examinando de manera minuciosa y detallada la historia de vida de Mendel (sí, como Gregor Johann Mendel, quien sentó las bases de la Genética), un joven biólogo mexicano en Nueva York que se especializa en el estudio de la mariposa Monarca.

Interpretado por Tenoch Huerta, Mendel inicia un viaje de autodescubrimiento y de reconstrucción tras enterarse de la muerte de su abuela en su natal Michoacán. Así, lo acompañamos en un proceso donde irá confrontándose con recuerdos dolorosos de su infancia, con la tensa relación que mantiene con su hermano mayor (Noé Hernández) y con lo que busca en su presente.

A través de la construcción de una historia y personajes complejos atrapados en sus sus propios miedos no resueltos, el guion y su elipsis nos permite unir las piezas que conforman la identidad fragmentada del protagonista: una racional (científica) y una animal (ritual-ancestral).

Sobre todo se le invita al espectador a reflexionar sobre la posibilidad de integrar ambas maneras de entender el mundo; a comprender que la existencia puede leerse en un sentido objetivo y metafórico-emocional a la vez. Oponer resistencia a alguna de las dos es librar una batalla innecesaria con nosotros mismos.

Así, sin dar sobresaltos o giros dramáticos exagerados, conforme avanza la trama la crisálida que contiene a nuestro protagonista se va quebrando poco a poco.

Y entonces somos testigos de una metamorfosis recíproca: la de Mendel y la nuestra. 

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